
Eras así de pequeña. Tan pequeña, tan pequeña, que me gustaba soplarte en la cara para que sintieras la brisa sin que se te llevara el viento. Me recordabas a Pulgarcita, cuando te conocí, pero tú eras más guapa. Tan pequeña, y con un corazón tan grande. Me gustaba verte dormir, así, tranquilita, tan pequeña y delicada.
Y yo lo sé, te gustaba. Lo notaba en tu forma de reír. Y tú me gustabas a mí. Pero tú eras pequeñita, y yo demasiado grande. Y aquel día en el que me miraste fijamente dejaste tu pequeña impronta en mí.
Menos mal que no te quedaste a ver cómo lloraba al verte volando lejos de allí, a lomos de un pajarillo. Quizás si te hubieras quedado, te habrías ahogado entre mi mar de lágrimas.
Mi pequeñita. Ojalá seas más feliz ahora que has volado fuera del nido.


2 Comments:
Oh! me ha encantado! muy bueno.
Hola, Sookie, estoy visitando blogs que aparecen como seguidores de otros blogs amigos. De los que visité, éste me pareció muy bueno, voy a quedarme por aquí como seguidor, si me permites.
Si tienes ganas (sólo si tienes ganas), te invito a pasar por el mío.
Un saludo desde Argentina.
Humberto.
www.humbertodib.blogspot.com
Post a Comment