Tres coma catorce

Eres un recuerdo brincando por mi mente. Un débil susurro del pretérito anterior. En mi memoria, aún eres aquél chiquillo que se columpiaba en un parque lleno de palomas y jugaba risueño a que me pillaba desprevenida. Y yo, con aquellos cuatro añitos, te miraba y sonreía, porque éramos pequeños y porque me gustaba que jugáramos a los cocodrilos. Recuerdo una rampa de cemento para subir al restaurante. Recuerdo lo enorme e inclinada que me parecía a esa edad. Te recuerdo vagamente, sólo eres una mancha oscura sin rostro definido que se arrastraba conmigo rampa arriba intentando huir de unos cocodrilos que no estaban allí.

Ahora, de repente, me vienes a la mente, quizás porque fuiste el primer chico con el que recuerdo haber jugado, o quizás porque de pronto tengo trece años más de los que tenía cuando te conocí y me gusta componer puzzles del pasado.

Pero sólo eres un perfecto que forma parte de mi estructura de imperfecto.

Creo que voy a vivir la morfología del presente y dejar la sintaxis mental para cuando tenga más recuerdos que contar.

jueves 14 de octubre de 2010

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