Pe-que-ñi-ta


Eras así de pequeña. Tan pequeña, tan pequeña, que me gustaba soplarte en la cara para que sintieras la brisa sin que se te llevara el viento. Me recordabas a Pulgarcita, cuando te conocí, pero tú eras más guapa. Tan pequeña, y con un corazón tan grande. Me gustaba verte dormir, así, tranquilita, tan pequeña y delicada.

Y yo lo sé, te gustaba. Lo notaba en tu forma de reír. Y tú me gustabas a mí. Pero tú eras pequeñita, y yo demasiado grande. Y aquel día en el que me miraste fijamente dejaste tu pequeña impronta en mí.
Menos mal que no te quedaste a ver cómo lloraba al verte volando lejos de allí, a lomos de un pajarillo. Quizás si te hubieras quedado, te habrías ahogado entre mi mar de lágrimas.
Mi pequeñita. Ojalá seas más feliz ahora que has volado fuera del nido.

sábado 8 de enero de 2011

La sonrisa en la cara

Era un señor que siempre sonreía. Le daba risa la factura del gas, el coste de un bistec de ternera y los intereses de su hipoteca. Se reía de su mujer, de cómo todos los viernes de cada mes iba a visitar a un masajista puertorriqueño, y él se quedaba partiéndose la caja en casa.

Era un señor que se reía de su frigorífico, pues ambos sufrían de inanición; y es que de verdad, el pobre frigorífico se quejaba de hambre. Lo que provocaba las mayores carcajadas de este señor era ver las notas de su hijo, que ni dando la vuelta al papel mejoraban.

Este señor se encuentra enterrado por culpa de un ataque al corazón. Lo que más gracia me hace es que murió con una sonrisa en la cara, y nadie pudo jamás quitarle esa satisfacción.

lunes 6 de diciembre de 2010

Tres coma catorce

Eres un recuerdo brincando por mi mente. Un débil susurro del pretérito anterior. En mi memoria, aún eres aquél chiquillo que se columpiaba en un parque lleno de palomas y jugaba risueño a que me pillaba desprevenida. Y yo, con aquellos cuatro añitos, te miraba y sonreía, porque éramos pequeños y porque me gustaba que jugáramos a los cocodrilos. Recuerdo una rampa de cemento para subir al restaurante. Recuerdo lo enorme e inclinada que me parecía a esa edad. Te recuerdo vagamente, sólo eres una mancha oscura sin rostro definido que se arrastraba conmigo rampa arriba intentando huir de unos cocodrilos que no estaban allí.

Ahora, de repente, me vienes a la mente, quizás porque fuiste el primer chico con el que recuerdo haber jugado, o quizás porque de pronto tengo trece años más de los que tenía cuando te conocí y me gusta componer puzzles del pasado.

Pero sólo eres un perfecto que forma parte de mi estructura de imperfecto.

Creo que voy a vivir la morfología del presente y dejar la sintaxis mental para cuando tenga más recuerdos que contar.

jueves 14 de octubre de 2010

De quita y pon

Me pregunto si existirán las médulas de quita y pon, para poder darte la mía y que así te pusieras otra vez buena para poder comer bajo los pinos como solíamos hacer antes, y poder abrazarnos como osas, y poder decirte sonriendo lo mucho que te quiero, mamá.

Si pudiéramos tener recortables de los órganos, como aquellas muñecas de papel, quizás habría menos sopa de lágrimas a la hora de cenar y no me sabría tan amarga la hora de ir a dormir.


Nota: No es una historia personal, sino un microcuento inspirado por el relato de Norae Lebowski. Gracias :)

martes 28 de septiembre de 2010

Videoarte pa' tu cuerpo

Me toca hablar sobre el pasado curso de videoarte 2010. Cinco días de ajetreo, risas, salidas y ante todo muchas clases prácticas de Final Cut. Qué puedo decir, nada más que he quedado encantada con el resultado general, y también estoy contenta por mis proyectos, los cuales os dejo aquí colgados:


Aquí el autorretrato:




Y aquí la narración basada en el entorno de la Casa de Don Gonzalo:


Espero que os guste :)

jueves 19 de agosto de 2010

 
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