Hoy me siento así...


He decidido empezar una nueva sección, en la que me expresaré mediante fotografías o imágenes. No sé si existe esta palabra, pero la llamaré fotoexpresionismo, y acompañaré la imagen con algunos adjetivos y expresiones que describan mi estado de ánimo y el que creo que acompaña a la imagen. Y para empezar, hoy he puesto este autorretrato.

Hoy me siento.... Agobiada, estresada, preocupada, acelerada, sorprendida, emocionada y ahogada.
¿Qué os transmite a vosotros?

miércoles 3 de febrero de 2010

Esa sonrisa de joker...


Quizás sea un poco tarde para esto. Pero acabo de recordar que han pasado dos años desde que Heath Ledger nos dejó. Y hoy, el ánimo se me ha caído al suelo al recordar películas como Brokeback Mountain o El Caballero Oscuro, en las que los personajes de Heath fueron interpretados, a mi parecer, de forma soberbia e increíble.

Y he llorado de rabia al darme cuenta, también, de que nunca más volveremos a verle. No solo en la gran pantalla. Heath se fue. El actor y el hombre. El actor y el padre.
Y por eso, por el gran actor y la gran persona que fue, hoy dedico mi entrada a él. Ya que no pude hacerlo entonces.

Un beso para todos.

lunes 1 de febrero de 2010

¿Tienes superglue para arreglarme?


Cómo te conozco. Te conozco demasiado. Te devuelvo tu triste reflejo cada mañana, y reconozco tu cara de querer quedarte en casa para siempre. Te duele, lo sé. Lo noto. Porque, recuerda, pequeña, yo te devuelvo tu propia mirada, y a mí no me puedes engañar. Mejor dicho, me podrás engañar a mí, pero a ti no.


-¿Vas a seguir aquí, esperándole, mientras tu llama se apaga de forma enfermiza? Porque sabes de sobra que no vendrá.- Eso es lo que pienso yo, lo que piensan tus amigos, lo que piensas tú misma. Pero mirándote en mí no te atreves a hablar. Porque piensas que hablar con un espejo no te va a ayudar.
-No le espero. Sólo espero. Espero a que este sentimiento de angustia se decida de una vez a salir de mi cuerpo.- Te respondes, e instintivamente bajas la mirada. Te duele ver tu cara en el espejo.

-Ya, claro. Lo entiendo.- piensas, con la mirada de nuevo fija en el espejo. Te odias. Le odias. Y también odias tu mirada vacía en un espejo que te da consejos a las 5:21 de la madrugada.
Estás harta.
Y, en un ataque de furia, me rompes de un puñetazo. Estallamos a la vez en mil pedazos. Pero recuerda, pequeña, que lo que ves en mí es lo que hay en ti.
Estás rota, y necesitas un arreglo urgentemente.

domingo 17 de enero de 2010

Nariz de esquimal y carita de sueño

-Tengo la nariz fría....

-Ven, acércate, que te quite ese frío polar.
Y entonces recostó su cabeza sobre mi pecho mientras yo jugueteaba con su pelo. Siempre me había resultado gracioso su cabello, que le caía sobre los ojos mientras escondía una sonrisa.
Seguíamos en la cama, resguardándonos los pies del fresco abrazo del mundo exterior. No había nada más: ella, yo, y su nariz de esquimal, fría como el hielo.
Quizás era eso lo que más me gustaba de ella. Desayunar un beso suyo en la cama. Contarle los lunares que se arremolinaban bajo su cuello y bajaban como un torbellino hacia su espalda.
La miré unos instantes.
-¿Qué?- dijo, con su carita de sueño y su sonrisa de día bonito.
-Nada.
-Venga, dímelo... Porfa.... - Cuando torcía los labios de esa forma era la niña irresistible que tanto quería y odiaba.... Porque ella sabía que esa media sonrisa, suplicante, ejercía sobre mí un poder de atracción más fuerte que la gravedad, y le encantaba.
-Nada.... Solamente estaba pensando que todavía no he encontrado las alas blancas de tu espalda. No sé cómo nadie se ha dado cuenta todavía de que eres un ángel caído.
Entonces, me miró fijamente y me besó cerca de los ojos. Sabía que allí tenía cosquillas. Aunque el hormigueo que sentí esta vez fue diferente.
De repente, noté algo que sobresalía de mí. De mi espalda. Ella sonrió ampliamente. No había nada, pero yo las sentí fuera de mí.
-Ahí tienes. Es mi regalo de los días bonitos. Las mías están rotas, pero las arreglé para ti... Pero esto es un secreto de esquimal, no se lo digas a los otros ángeles, que se pondrán celosos y bajarán a quitártelas.
Y allí me quedé, con mis alas de los días bonitos y un beso de desayuno.

lunes 11 de enero de 2010

Y la luz te sonreía...

Te reías con la luna. Y sonreías bajo el árbol de navidad. No había nada más que tu ilusión puesta a sus pies. La desenvolviste y te la pintaste de nuevo en la cara.

Y la luz te sonreía por detrás. Y tú, a contraluz, pintabas tu ilusión de colores y la enrollabas en el árbol.

Y también me pintaste tu ilusión en mi cara. Y volvimos a encajar, como un claroscuro. Tú mi luz, yo tu contrario.

lunes 4 de enero de 2010

 
_:_Hormigas a contraluz_:_ - Wordpress Themes is proudly powered by WordPress and themed by Mukkamu Templates Novo Blogger